miércoles, 19 de enero de 2011

Vlad Ţepeş Draculea

Seguro que todos conocéis la historia del Conde Drácula, pero lo que muchos no sabrán es que el vampiro más famoso de todos los tiempos es muy probable que esté basado en un personaje real: Vlad Ţepeş Draculea

Vlad Ţepeş fue uno de los gobernadores más duros que han existido, príncipe de Valaquia (parte de la actual Rumania) desde 1456 hasta 1462. Fue un heroico defensor de los intereses e independencia de su país, conocido y temido por su manera de castigar a los enemigos, traidores y a quienes infringían su ley.

Durante su gobierno consiguió erradicar la delincuencia y los desordenes gracias al miedo que causaban en la población los castigos a los que sometía a ladrones, pordioseros, pobres, etc. Castigaba descuartizando, mutilando, quemando, etc. aunque su método de tortura y ejecución preferido era el empalamiento (Tepes significaba “el empalador”): La víctima era atravesada por una estaca, que no solía estar afilada, por el abdomen, la boca, el recto o la vagina, fijándola a la carne con un clavo y después se levantaba para que la víctima muriese lentamente. 

 
Fue así como asesino alrededor de 100.000 personas despiadadamente, sin despreciar entre niños, mujeres y ancianos, y fue así también como se hizo tan conocido. Al parecer fue el modelo a seguir por Bram Stoker para escribir Drácula, ya que se decía que bebía la sangre de sus víctimas en copas mientras comía delante de los empalados. 


Quizá por ese morbo hacia lo dantesco, el personaje de Vlad está lleno de leyendas y anécdotas  entre la que destaca la del comerciante honrado:


Un comerciante se presentó en su castillo para denunciar que le habían robado una bolsa de monedas de oro. Vlad le dijo que volviera al día siguiente. Cuando el mercader retornó al día siguiente, los ladrones y todos los miembros de su familia estaban empalados en el patio de castillo. Frente a ellos, Vlad estaba en su trono con la bolsa robada. Entonces el Empalador le pidió al comerciante que contara las monedas de la bolsa, para comprobar si faltaba alguna. El aterrorizado extranjero las contó cuidadosamente y musitó finalmente: "Sobra una". Vlad le contestó: "Id con Dios comerciante, tu honradez te ha salvado. Si hubieras intentado quedártela, habría ordenado que tu destino fuera el mismo que el de tus ladrones"
Es cuando menos curioso que después de los crímenes y horrores que protagonizó este personaje actualmente es considerado como un héroe nacional.


Referencias:
1. http://es.wikipedia.org/wiki/Vlad_Draculea

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gusta tu nueva entrada de Dracula, precisamente el otro día estuve hablando de este personaje con unas amigas.
Conozco a una chica que vive por aquella zona de Rumanía y describe a este personaje como un héroe que defendió sus ideas por encima de todo, ideas que no eran en absoluto negativas, ella lo asemeja con un bandolero¡ aunque por lo que he podido leer más que un bandolero era un asesino en serie...

Ortadilla dijo...

Creo que se puede llegar a entender que para la mayoría de los habitantes de aquella zona sea casi un héroe, ya que defendió los intereses nacionales por encima de todo, sin contar con la "limpieza" que hizo por las calles de las ciudades. Aunque también es verdad que la formas son un tanto escabrosas.

Un saludo y gracias por el comentario ;)

Anónimo dijo...

Si bastante escabrosas, aunque si nos paramos a pensar a lo largo de toda la historia se han intentado anular valores negativos, con reforzamientos negativos o castigo.
No podemos comparar el nivel de escabrosidad de la situación, pero si podemos poner un ejemplo, es el caso en el que intentamos por todos los medios mejorar una actitud o comportamiento de un niño, nos sonara la frase: “que viene el hombre del saco, si no te portas bien, si no duermes, si no haces…”
Creo que el trasfondo ideológico que perseguía este personaje era en cierto modo efectivo, la necesidad de desembocar los valores sociales en un panorama más justo es importante y difícil de considerar, aunque la técnica que usó no es la más eficiente, no obstante si la más eficaz.
Aun así no sería mucho el miedo que desarrollo entre los ciudadanos, cuando se producían anécdotas como la del comerciante honrado, ya que si este hubiese estado afligido por el terror, no hubiera si quiera comentado la situación en la que se encontraba.
Otra de las cosas que debemos tener en cuenta es la época y el contexto. Aunque hoy en día estas situaciones nos puedan parecer abruptas, en aquella época aun no había conciencia de los derechos humanos, bueno, más que conciencia no existía los derechos humanos, por lo que culturalmente y socialmente, “el asesinato” formaba parte no de un crimen, si no, de un castigo o reforzamiento negativo, por ello la explicación de antes.
Hoy en día, podemos decir que si que persiste la declaración de los derechos humanos, como documento físico, pero, no tanto como la conciencia de que estos existen.
Un saludo
Y espero que sigas escribiendo en este maravilloso blog, que tanto me gusta y de la que soy fan.

Ortadilla dijo...

Es evidente que a lo largo de la historia, una de las formas más usadas para gobernar ha sido a base de castigos y torturas; de hecho, ¿alguien conoce alguna dictadura en la que no se haya ejercido la represión?

Por otro lado, hay que tener cuidado de no confundir eficiencia con eficacia; ya que la primera es la capacidad de disponer de "algo" para conseguir un "algo" con los mínimos recursos, y la segunda es la capacidad de lograr el lo que se desea; por ejemplo, matar una mosca de un cañonazo es eficaz pero poco eficiente.

Un saludo y muchas gracias por seguir a este humilde bloguero

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