miércoles, 3 de noviembre de 2010

Tic-tac, tic-tac, tic-tac...

Esta pasada semana se ha producido uno de los conocidos cambios de hora que tenemos a lo largo del año, con la que se pretende realizar un ahorro energético, pero ¿por qué el día tiene 24 horas, ni una más, ni una menos? y ¿por qué cada una se subdivide en 60 minutos?

Desde hace bastante tiempo el Sistema Internacional de Unidades intenta unificar mundialmente las medidas fundamentales básicas. No siempre fue así, y seguro que a todos nos suenan medidas como millas, pies, galones, arrobas, etc. Aunque en gran parte de la cultura popular sobreviven varios sistemas de medidas es innegable que en todos ellos se usa en mayor o menos medida la base decimal.
Seguro que cuando pequeños (y no tan pequeños) recurríamos a los dedos de nuestras manos cuando teníamos que hacer alguna cuenta. Íbamos contando uno, dos, tres...poniendo o quitando dedos según sumábamos o restábamos. Este gesto es el que está detrás del sistema decimal que los humanos utilizamos normalmente para representar los números. Como ya sabéis existen 10 dígitos: 0, 1, 2...9, al igual que tenemos 10 dedos. No es nada casual, dígito y dedo tiene la misma raíz latina.

Pero, si tan intuitivo es usar 10 cifras para representar las medidas, ¿por qué el tiempo no utiliza ese sistema? Existen 12 meses, las horas del día son dos docenas, cada hora tiene sesenta minutos y éste sesenta segundos...Parece que las medidas del tiempo no cuadran de ninguna forma con la que apriori sería la forma natural de contar.

Ya en la antigua Babilonia utilizaban una técnica fácil y sobre todo lógica para ir contando de 12 en 12. Bastaba con ir señalando las falanges de la mano derecha con el pulgar; y como cada dedo tiene tres falanges, obtenían doce. Cuando se terminaba una docena se extendía un dedo de la mano izquierda, y como en la mano izquierda hay cinco dedos: 5 dedos x 12 falanges = 60.

Para los sumerios esta forma de contar estaba apoyada por los hechos más importantes de sus vidas: La división sexagesimal del minuto era aproximadamente la frecuencia del latido del corazón, las apariciones en el firmamento de sus dioses cósmicos (Sol, Luna, Estrellas, Constelaciones), su destino (astrología del zodíaco), las épocas de recolección y cultivo, etc. ¡Y todo ello estaba relacionado con los dedos de sus manos!

De esta forma los meses los dividieron en 30 días, tenían 12 meses, y cada año 360 días. El círculo de 360 grados lo partieron en 12 sectores (signos del Zodiaco) de 30 grados cada uno. El día lo dividieron en 12 horas de luz, y 12 de oscuridad, y al subdividir la hora, utilizaron 60 minutos.

Esta milenaria forma de medir el tiempo se ha mantenido a lo largo de los siglos, aunque durante la Revolución Francesa, por el auje del "nuevo" sistema decimal, se intetó modificar. Y así fue como surgió el concepto de "horario decimal", con días de 10 horas; con horas de 100 minutos; y con minutos de 100 segundos. Pero, a parte del cambio de mentalidad y concepto, algo muy importante se pasó por alto: El dinero, y es que modificar los millones de relojes repartidos por el mundo (de pared, de pulsera, colocados en iglesias, etc) sería extremadamente caro, así que todo se quedó tal como estaba. Tal como está.

Referencias:

2 comentarios:

Gurita dijo...

Una entrada muy interesante, aunque tengo una pequeña duda.Creo que dices que dividieron el año en 360 dias con 12 meses de 30 dias cada uno, pero, ¿como pasó el año de tener 360 dias a 365 dias? porque en realidad el Sol tarda 365 dias, no? No sé, quizas sea una tonteria de pregunta o que no he leido muy atenta, que a estas horas ya una tiene bastante sueño!

Ortadilla dijo...

Tranquila, no es una tontería de pregunta. De hecho, 2000 años antes de Cristo ya se dieron cuenta de esa inexactitud, así al calendario con un año de 360 días, 12 meses de 30 días cada uno, se le añadía un mes extra insertado más o menos cada seis años para mantener la sincronización con las observaciones astronómicas ;)

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