domingo, 3 de octubre de 2010

La Higuera del Diablo


Bajo este nombre tan peculiar y descriptivo se encuentra un arbusto ornamental cuyas semillas contienen una de las sustancias vegetales más tóxicas que existen: La ricina.

Original del sur de Asia, es común en la zona tropical africana, en la costa mediterránea y, aquí en España, en las Islas Canarias. De un tamaño variable entre 3 y 6 metros, sus hojas en forma de palma son las ideales compañeras de sus peligrosas semillas, ovaladas, rojizas y cubiertas de espinas de un color rojo pardo y salpicadas con manchas.

Su fruto es un arma de doble filo, ya que si sus componentes activos se saben aprovechar nuestro organismo puede beneficiarse de muchas ventajas, y es que puede ser usado como purgante, cura eccemas y quemaduras, es un buen repelente de moscas, incluso se utiliza para la fabricación de materiales cosméticos o aceites para frenos.
Pero si ingerimos una pequeña cantidad de estas semillas podemos enfrentarnos a un grave peligro, ya que la ricina causa hemorragia intestinal, seguida de diarrea a veces sanguinolenta, vómitos, deshidratación e hipotensión. Esta toxina puede causar la muerte tras una agonía que puede durar hasta diez días. La dosis letal en un adulto que ingiera la ricina es de un miligramo, pero si es inhalada o inyectada, la dosis letal es de apenas 500 microgramos.

De todas formas, la ricina no es considerada muy poderosa en comparación con otros agentes, tales como toxina botulínica, anthraxtetanoespasmina, aunque su peligrosidad radica en lo fácil que es obtenerla, y es que sin saberlo podríamos tener en nuestro jardín una potencial arma bioquímica.


Referencias:

2 comentarios:

Angel V. Domínguez dijo...

Pues entonces seguiré con las Pilistras y el Geranio, por si acaso...
Como mucho algún borreguito de pan que se cuele sin permiso.

Ortadilla dijo...

Dónde va a parar, donde esté una buena pilistra que se quite una hoguera del diablo

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