sábado, 9 de octubre de 2010

El Síndrome de la mano ajena

Imagina que quieres ponerte una camiseta y te comienzas a vestir con la mano derecha, pero involuntariamente y casi al mismo tiempo,  la mano izquiera comienza a quitársela...Estás secando los platos y, en lugar de guardarlos, una de las manos los introduce nuevamente en la pila para volver a fregarlos otra vez...

Es muy probable que esta situaciones, con ciertos tintes cómicos, tengan su origen en el Síndrome de la mano ajena, un desorden neurológico muy extraño por el cual la persona pierde el control de una o ambas de sus manos, realizando acciones en contra de su voluntad produciéndose un conflicto entre la conciencia del individuo y la mano rebelde.

Estudios revelan que este mal podría ser causado por la desconexión entre las distintas partes del cerebro con control sobre el cuerpo. Como resultado, diferentes regiones del cerebro son capaces de controlar los movimientos corporales sin ser conscientes de lo que están haciendo las otras partes del cerebro. Esta desconexión puede ser causada por distintos daños cerebrales (infartos, golpes, infecciones, cirujía, aneurismas, etc.), y cada uno puede provocar unas características especiales; por ejemplo, los daños sobre el cuerpo calloso provocan movimientos involuntarios en la mano no dominante, mientras los daños sobre el lóbulo frontal lo producen sobre la mano dominante. Si los daños son en la corteza cerebral es provable que ambas manos tengan "vida propia".

Así, existen varios casos documentados desde los años 40 que son de lo más variopinto. Hubo un paciente que cuando intentaba cambiar el canal de televisión con su mano derecha, su mano izquierda accedía bruscamente hasta el canal de TV para cambiarlo, a lo que comentaba: "Cuando estoy intentando hacer algo con la mano derecha, mi mano izquierda se mueve espontáneamente contra ella". Otro paciente, cuando estaba subiéndose los pantalones con la mano derecha, la mano izquierda empezaba repentina y simultáneamente a desabotonar su camisa. 


Otro enfermo, mientras escribía su nombre y su dirección en una hoja de papel con la mano derecha; inesperadamente su mano izquierda se lanzaba hacia el papel e impedía la escritura llevando el folio hasta el borde izquierdo de la mesa donde estaba escribiendo. Otro caso observado es el de una paciente que durante la cena observó, para su consternación, como su mano izquierda cogía unas espinas de pescado de los restos y se los introducía en la boca.

Otro paciente, al ir a coger un calcetín para ponérselo, primero lo cogía con la derecha, y la izquierda comenzaba a tirar también de él, sin soltarlo ninguna de las dos. Finalmente, y después de indicar el propio paciente varias veces verbalmente "suelta mano izquierda, suelta", la mano lo soltó y, a continuación, utilizando ambas manos pudo ponerse el calcetín sin problemas. La misma persona, al echar gel sobre una esponja para enjabonarse quitaba una de las manos en el último momento y el gel caía en la bañera.

Sólo existen unos 40 casos documentados de esta anomalía tan macabra para la que no existe tratamiento; por la que realizar acciones tan comunes como puede ser afeitarse, comer, vestirse, etc. pueden convertirse en una odisea. Si la idea de por sí no les parece lo bastante inquietante, piensen por un momento, ¿y si "la otra mano" quisiera atentar contra su propia vida o la de los demás?

4 comentarios:

frases graciosas dijo...

Que fuerte, había visto películas como "el diablo metió la mano" que entre tintes cómicos narra la historia de un chaval con una mano poseída por el demonio y que hace varias travesuras, pero de ahí a que esto sea una enfermedad real... tiene que ser muy difícil vivir con una parte de tu cuerpo ajena a tu voluntad.

Ortadilla dijo...

Investigando un poco sobre el tema vi varias referencias a esa película, que al parecer está basada en esta enfermedad ;)

Anónimo dijo...

La mano asesina, macabra enfermedad. Similar al sindrome de Tourette, aquellas interjecciones ajenas a la voluntad del enfermo. ): triste vida debo decir

Ortadilla dijo...

Sí que se parecen los trastornos de ambas enfermedades, que son todo un calvario para aquellos que les toca pasarlas.

Es probable que en un futuro vuelva sobre este tipo de enfermedades "raras".

Un saludo

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