lunes, 27 de septiembre de 2010

Sevilla, la ciudad con dos horas


Dice la canción que Sevilla tiene un color especial, pero durante muchos años tuvo además un horario un tanto peculiar.

Allá por el año 1400 se instaló en lo más alto de la Giralda el primer reloj público de España (aunque se sospecha que hubo otro anterior). Como la técnica de aquella época no era la más adecuada, fue retrasando poco a poco hasta que más de tres siglos después, se paró definitivamente en 1764, pero ya en 1756 el Cabildo acordó la construcción de un nuevo reloj para que lo sustituyera.

La nueva obra se le encargó a fray José Cordero, el cual tardó más de 7 años en acabar la tarea, sonando por primera vez el 7 de diciembre de 1765. Un reloj peculiar, exacto en su inexactitud, pues marcaba 10 minutos de retraso respecto a la hora oficial.

La versión oficial asegura que el origen de este retraso se debe a que Sevilla tiene aproximadamente esos 10 minutos de retraso respecto al meridiano de Greenwich (el mismo que pasa cerca de Barcelona), el cual marca la longitud 0. Pero la versión "oficiosa" es otra, mucho más interesante.

Al parecer el cabildo municipal fue invitado a una función solemne en la catedral, y la comitiva llegó con diez minutos de retraso, ya que los canónigos habían comenzado sin esperar. Esto fue visto como una violación del protocolo y una desconsideración con los representantes de la ciudad. Para la iglesia, si una acto estaba convocado a una hora debía comenzar a esa hora, sin posibilidad de retraso. Mientras, el ayuntamiento consideraba que las funciones religiosas debían comenzar cuando los munícipes llegasen a la catedral, con diez minutos de retraso, que es el tiempo aproximado que se tarda hasta llegar a ésta. ¿Cómo solucionar tal disputa? Retrasando diez minutos el reloj de la Giralda, rigiéndose cada cabildo por su propio reloj para así comenzar la función a la hora señalada

Aun se recuerdan algunas disputas por tener ambos horarios. Por ejemplo, cuentan que en los años veinte un alto personaje político paseaba por San Telmo (en aquella época albergaba un seminario) y tras consultar su reloj calculó el tiempo que le quedaba para llegar a la estación y coger un tren, pero cuando llegó lo había perdido. Indignado se quejó al gobernador quien le transmitió sus quejas al cardenal Ilundáin, el cual debido a las presiones tuvo que dar su brazo a torcer, pero lo hizo a medias: Ordenó tapiar el reloj de San Telmo pero la hora eclesiástica siguió con sus diez minutos de retraso

El caso anterior es algo extremo, ya que el desfase no representaba trastorno alguno para los sevillanos, acostumbrados a él generación tras generación, siendo habitual señalar al hablar sobre la hora la coletilla: "¿por la Plaza o por la Catedral?".

Esta dualidad en el horario se Sevilla se mantuvo con los años hasta que el 15 de marzo 1956 se adelantó el reloj de la Giralda para igualarlo con el del ayuntamiento, terminando así con esta singularidad. Dicen que desde entonces el reloj no ha conseguido adaptarse a esta imposición, y desde que dejara de tener su propio horario, no pocas han sido las veces que su marcha ha sido irregular, sufriendo adelantos y retrasos constantes e incluso paradas, cuando hasta entonces una de sus características más conocida era la precisión con la que funcionaba. Parece como si de algún modo el reloj se quejase tozudamente, jugando con el tiempo a modo de protesta.



Referencias:
1. "Relojes de Sevilla", Hemeroteca del ABC

PD: Con cariño para un valverdeño que se siente sevillano ;) 

4 comentarios:

Angel V. Domínguez dijo...

Si señor, una entrada de las más curiosas y a la vez simpática que he leido tanto en quehacesleyendoesto, como en este, tu nuevo blog felino.

Que tengas buena semana por la Capital, yo mientras tanto me quedaré aquí con la esperanza de volver. ;)

Ortadilla dijo...

Muchas gracias caballero. Espero seguir buscando historias curiosas como esta, y seguro que alguna vuelve a ser sobre algo de Sevilla ;)

Un saludo

manolocayuela dijo...

Muy curioso. Yo tirando siempre las ascuas pa nuestra sardina, quiero recordar que pasó algo parecido en Valverde con el reloj de la torre. Por lo visto antes (me refiero al siglo XIX) no era costumbre la puntualidad en el reloj de nuestra torre (ahora tampoco pero ya no importa, o eso creo), pero cuando llegaron los ingleses, famosos por su puntualidad, exijieron un reloj nuevo que no retrasara, porque los obreros del ferrocarril llegaban tarde.

Te hablo esto de haberlo leido en algún lado y no sé donde. Si encuentro algo te lo haré llegar.

p.d. Ya está puesto "matagatos" en la lista de blogs del mío.

Saludos

Ortadilla dijo...

Vaya, pues no conocía que tan cerquita nuestra había pasado algo tan parecido, y eso que conozco bastante bien a quien lleva dando cuerda al reloj desde hace muchísimos años ;) Le preguntaré a ver si conoce esa historia.

Un saludo, y gracias por el enlace.

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